Chacra Experimental Patagones |
Responsable: Ing Agr. Hugo Giorgetti
Ubicación: (8504) Partido de Patagones
Acceso: ruta nac. Nº 3 Km 942, luego 2 km al Oeste, está próximo a estación Cardenal Cagliero.
Ubicación Geográfica: Latitud 40º 39' S. Longitud 62º 54' O. Altitud: 40 msnm.
Superficie: 1210 has.
Dirección postal: C.C. 118 - C.P. 8504 C. De Patagones
Tel.: 02920- 461144
E-mail:chacrapatagones@maa.gba.gov.ar
1. Cruzamientos para la producción de carne ovina en el sur de la provincia de buenos aires
La producción ovina argentina ha seguido una tendencia decreciente durante los últimos treinta años: a fines de la década del 40 la Argentina poseía más de 51 millones de cabezas, mientras que según el censo nacional agropecuario del 80, las existencias eran de 22 millones. Particularmente en Buenos Aires las existencias disminuyeron de 3,163 millones de cabezas en 1993 a 1,897 millones en 1997, lo que representa una reducción del 40 % en menos de cinco años (fuente: INDEC –SAGPyA).
Esta reducción es el resultado de múltiples causas; tradicionalmente la producción ovina consistió en planteos de cría de baja aplicación de tecnología, extensivos en cuanto al uso del suelo y orientados a la producción de lana. La carne, a diferencia de lo que sucede en el resto del mundo, era y es considerada como un subproducto. El descenso de los precios registrado en el mercado lanero internacional desde la década del 60, determinó que la actividad ovina decreciera constantemente.
La disminución de precios y rentabilidad, combinada con la necesidad de una mayor dedicación por parte del productor en relación con otras alternativas como por ejemplo la cría vacuna, fue desplazando la producción ovina de los establecimientos agropecuarios bonaerenses, llevando a que en la mayoría de ellos queden actualmente majadas destinadas al autoconsumo.
El Partido de Patagones mantuvo una importante producción ovina hasta la década del 70, época en que se verificó una sustitución del ganado ovino por bovinos para carne. Esto fue consecuencia de la recurrente crisis lanera, de los daños producidos por la acción de depredadores, zorros y pumas principalmente, y de los mejores precios de la carne vacuna. La decadencia se evidenció en la reducción de las existencias ovinas que pasaron de 847 mil cabezas en 1974 a 275 mil en 1988 (censos nacionales agropecuarios).
El partido de Patagones representa una transición entre la Patagonia lanera y la provincia de Buenos Aires, dedicada a la producción de carne; se caracteriza por concentrar la raza Merino, lanera, en las áreas de monte y la Corriedale, doble propósito, en la zona de chacras; en ambos casos las explotaciones incluyen la venta del cordero.
La importancia de la producción de carne en las explotaciones ovinas es muy variable. En la Patagonia las majadas estuvieron orientadas históricamente a la producción de lana, que es bastante antagónica con la producción de carne. En esta región en general se logran señaladas muy bajas, que en muchos casos no permiten disponer de los reemplazos para mantener las majadas. Para la producción de carne interesa el número de corderos disponibles para su venta, mientras que para la producción de lana interesa el peso y la finura del vellón.
En los sistemas de producción de carne ovina, la carga animal y la fecundidad de las ovejas (fertilidad x prolificidad), son factores determinantes del número de corderos a obtener y definen en gran medida la rentabilidad de la empresa. Con tasas reproductivas promedio inferiores al 60% en las majadas Merino australiano, y de alrededor del 80% en las Corriedale, las razas regionales más importantes, y ganancias de peso de los corderos menores a 200g/animal / día, los sistemas de producción ovina no son rentables. En sistemas intensivos, después de la carga animal, el número de corderos logrados es la segunda variable que contribuye al margen bruto por hectárea ( Pollot y Kilkenny, 1994).
Para lograr mejoras de la fertilidad existen dos posibilidades: la mejora racial y los cruzamientos entre razas. La selección dentro de razas es un proceso lento de mejora genética; mientras que con los cruzamientos los resultados se logran rápidamente. El cruce de dos o más razas ovinas tiene por objeto mejorar determinadas características productivas mediante la utilización de la heterosis o vigor híbrido. La heterosis determina que la progenie produzca más lana o sea más fértil y prolífica., o tenga mayor velocidad de crecimiento que el promedio de las razas que le dio origen. Este efecto es superior cuando mayor es la divergencia genética de las razas a cruzar.
2. Estudio de la Comunidad Vegetal, Inventario y herborización
La vegetación nativa de las zonas áridas y semiáridas de la Argentina, cubre un elevado porcentaje de la superficie del país, proporcionando forraje a la gran mayoría de los animales domésticos y salvajes. Esta área equivale aproximadamente al 75 % del total del país, por ello es sumamente importante su conocimiento y valorización.
La productividad de los recursos naturales es inherentemente baja en su promedio, pero alta en su variación, de ahí lo difícil de planificar una actividad ganadera que tenga estabilidad y perpetuidad.
El primer paso a dar será su definición y cuantificación. Luego el orden prioritario que hay que dar a la investigación, es el estudio de la comunidad vegetal, para llegar a conocer lo más profundamente posible la conformación y estructura del ecosistema.
3. Estudio del clima y de su influencia en el manejo del monte
El presente plan de trabajo se plantea como tarea permanente, contempla la instalación de una estación agrometeorólogica dentro del predio de la Chacra Experimental, de la que se extraerá periódicamente la información registrada, que será procesada y volcada en boletines parciales de difusión, para finalmente llegar a la caracterización climática de la zona, que constará de índices bioclimáticos, régimen térmico, régimen hídrico, etc.
4. Evaluación de los efectos del fuego controlado sobre la comunidad vegetal, los suelos y la productividad de un rodeo de cría en el sudoeste bonaerense
El fuego ha sido mencionado como un factor ecológico fundamental en comunidades de vegetación natural de zonas semiáridas en todo el mundo. En comunidades de pastizal-arbustal la interacción clima-fuego-pastoreo es mencionada como el factor más importante en la dinámica de la vegetación. Existen evidencias de la importancia del fuego en extensas áreas de nuestro país desde la época colonial. A pesar de ello, los estudios relacionados con la ecología y manejo del fuego son incipientes aunque se han incrementado sensiblemente durante los últimos años.
En la región del Monte del sudoeste bonaerense el fuego ha tenido una presencia histórica y un efecto variable a medida que avanzó el proceso colonizador. Originalmente los incendios abarcaban áreas muy extensas dado que sólo alguna barrera natural o contingencia climática producían su extinción. Relatos de antiguos pobladores mencionan fuegos que iban “de río a río” (entre los ríos Negro y Colorado), aunque el avance era discontinuo y más que provocar un disturbio ecológico de envergadura, parecían mantener una situación de equilibrio dinámico en las comunidades vegetales. El avance antrópico moderno, relativamente reciente en la región, produjo el desmonte y cultivo, trazado de calles y picadas, sobrepastoreo del forraje, factores que constituyeron nuevas barreras para el avance de los incendios. Estas barreras provocaron cambios en el régimen histórico de fuego alterando frecuencias e intensidades, aunque los incendios siguieron produciéndose tanto por causas naturales como antrópicas.
La respuesta de la vegetación al fuego puede variar ampliamente debido a factores tales como temperatura máxima alcanzada, intensidad del fuego (temperatura x tiempo), época y frecuencia de ocurrencia. La falta de control de los incendios en las zonas semiáridas, puede conducir a la disminución de la productividad e inclusive favorecer el proceso de desertificación. Por otra parte, la propuesta conservadora de supresión de fuegos, puede conducir a la acumulación de grandes cantidades de combustibles, especialmente leñosos, que eventualmente puede desarrollar condiciones favorables para incendios extremadamente severos e incontrolables, que no sólo consuman recursos forrajeros, sino que destruyan instalaciones, viviendas, provoquen mortandad de animales y eventualmente causen pérdida de vidas humanas. El fuego prescripto, es decir bajo condiciones controladas y con conocimiento de su comportamiento, es un medio útil para manejar y mejorar los sistemas de producción y prevenir situaciones de desastre.
5. Evolución del ecosistema ante distintas alteraciones
La superficie Argentina ocupada por pastizales naturales, considerada apta para la cría de ganado es muy elevada, aproximadamente 100 millones de ha. y una gran parte de esta superficie se encuentra en algún nivel de degradación. Degradación que está referida a más de un factor perturbante, que ha alejado a los pastizales o estratos vegetales de la vegetación clímax.
Se dan casos en que las etapas de degradación o regresión superan la productividad forrajera de la vegetación clímax, pero en la mayoría de los casos, podemos afirmar que cuanto más nos alejamos de la vegetación clímax, por otro lado la de mayor estabilidad, menor es la producción forrajera de los pastizales naturales y mayores los riesgos de erosión.
La propuesta es analizar los procesos ecológicos que ocurren y determinar las distintas etapas sucesionales del ecosistema, modificado por la acción del a) Sobrepastoreo; b) Fuego; c) Herbicida; d) Mecánico; e) Testigo.
Lograr la caracterización de las comunidades vegetales y obtención de datos sobre condición, cobertura, tendencia, para cada tratamiento y análisis de su evolución.
6. Introducción de forrajeras y estudio de su comportamiento
Tanto la distribución de las especies como la productividad del ecosistema, depende del éxito o fracaso individual de las plantas. Por ello es necesario saber cómo se comportan las distintas clases de individuos bajo la acción de diferentes clases de ambientes.
En las zonas marginales la principal fuente productora de forraje está dada por los pastizales naturales y si bien, la productividad del pastizal es alta en su diversidad, es baja en cuanto a su calidad; si a ello le sumamos la complejidad del sistema, es lógico pretender la sustitución de los sistemas naturales por los agro sistemas.
Las limitantes que de alguna manera existen en las regiones áridas-semiáridas, hacen que esta sustitución se torne riesgosa y en algunos casos impracticables, ya sea por razones ecológicas, económicas o ambas. La posibilidad de aumentar la oferta forrajera y mejorar su calidad, con el consabido alivio del pastizal, a partir de la implantación de especies que se adapten a las características del área, justifican sobradamente la investigación correspondiente.
La experiencia adquirida en otros países, especialmente en aquellos cuyas condiciones climáticas son similares, será siempre de gran utilidad para saber, en líneas generales, la forma en que habrán de abordarse los problemas relativos a las introducciones, pero los detalles varían no solo en los diferentes países y regiones agrícolas, sino incluso en los distintos campos.
Una caracterización de la situación actual, nos muestra que las tierras cultivadas carecen de aquellas fuentes de regeneración de la fertilidad que ofrecen las praderas artificiales y que los pastizales naturales suelen soportar una población excesiva de ganado, por lo general muy superior a su capacidad razonable de pastoreo. Luego a fin de remediar dichas situaciones, la incorporación de praderas artificiales ofrece la posibilidad de una rotación, que apunta a la diversificación de las cosechas y de los productos obtenidos, contribuyendo especialmente al mejoramiento del suelo, en lo que se refiere a su estructura, fertilidad, capacidad de retención de agua, resistencia a la erosión y productividad. Además permite el traslado de parte del ganado, aliviando el pastoreo en los pastizales naturales muy agotados y favoreciendo así su recuperación.
La implantación de cultivos forrajeros anuales, es también una línea a investigar, con toda la prevención que su manejo implica.
Introducción de especies, variedades, cultivares, ensayos comparativos de rendimiento, resistencia al pastoreo, son acciones a desarrollar en el marco del presente plan de trabajo.
7. Manejo del monte en zonas semiáridas
Se estima que las pasturas naturales proveen aproximadamente el 75 % del forraje para los animales domésticos y el 99 % del forraje para la fauna silvestre. Un aporte por demás significativo, fundamentalmente en las zonas áridas y semiáridas.
El manejo apropiado del pastizal natural se plantea como una necesidad indiscutible; definiéndoselo como “el arte y la ciencia de planificar y dirigir el uso de la pastura natural para lograr una producción máxima y sostenida consistente con la perpetuidad de los recursos naturales” o bien como “el arte y la ciencia de optimizar ganancias de las pasturas naturales en la combinación más deseable y adecuada para la sociedad a través del manipuleo del ecosistema de pastizales”.
Hay dos elementos necesarios en el manejo: estabilidad y productividad; el predominio de uno de estos criterios sobre el otro, nos conducen a errores de sobreuso o sub-uso del recurso.
El forraje producido en las pasturas naturales, puede ser aprovechado en forma comercial exclusivamente a través del animal, que es la única máquina biológica capaz de cosechar un recurso natural mayormente no disponible al consumo humano y convertirlo en proteína y energía disponible para el hombre.
La evaluación de la vegetación natural y su cuantificación, la determinación de la producción de forraje, grado relativo de cobertura, fenología, competencia, protección del suelo, son los primeros objetivos fijados.
8. Sistemas de cría y / o recría
La distribución irregular del ganado, provoca la pérdida o desaprovechamiento del forraje en las explotaciones ganaderas sobre praderas naturales; las zonas de fácil acceso son sobrepastoreadas mientras que en las de menor accesibilidad se desperdicia forraje.
Una mejor distribución permite al ganado utilizar más y mejor el forraje disponible, con los beneficios que ello implica tanto para el pastizal como para el animal en sí.
Ello nos introduce en la planificación y en la adopción de medidas necesarias para mejorar la distribución de la hacienda, contemplando los alambrados, aguadas, utilización de sal y picadas; medidas estas que hacen a la mejora y facilidad del manejo del pastizal natural y de la producción animal.
El enfoque de sistemas es un enfoque integral e implica que el estudio aislado de los constituyentes de cualquier sistema no es adecuado para entender el sistema completo.
La producción animal en régimen de pastoreo, es un complejo sistema físico-biológico, regulado por un gran número de factores que pertenecen a cuatro subsistemas básicos: el suelo, las pasturas o cubierta vegetal, el animal y el clima. La modificación de cualquier factor alterará todo el proceso y por consiguiente cambiará la cantidad de producto final que genera el sistema.
Dado que el manejo de pasturas naturales tiene características especiales, ya que en ellas se está trabajando con un complejo que está en equilibrio dinámico y que los sistemas ganaderos (cría) más comunes tienden a la permanencia de los animales en la pastura hasta tanto tenga suficiente pasto y en general excediendo las posibilidades de producción de las mismas, con los efectos de degradación lógicos. Se hace necesario encontrar el sistema productivo que mejor atienda nuestras propuestas y que combine la producción animal con la conservación del recurso natural.
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